Vaya. Parece que en Alemania el protagonismo volverá a ser nuevamente de los llamados "grandes". Schalke volvió a perder ante el Hamburgo, el Werder Bremen continúa en caída libre y el Stuttgart sigue cediendo terreno.

Grata es la sorpresa de ver nuevamente al Hamburgo recuperando posiciones en la tabla y encaminándose al objetivo, primero, escapar del descenso, y segundo, terminar el año de una manera aceptable. El nuevo técnico parece haber encontrado el equipo y con la moral hasta el tope, no creo que nadie los pare por ahora. Mientras tanto, el Schalke, una lágrima, ya no era el equipo arrollador de hace unas semanas, y sumido en la desesperación, se dejó llevar por el juego de contraataque del Hamburgo. Parece faltarle un armador, un general que los diriga en el mediocampo con efectividad.

Y es que en los equipos "chicos" (aunque no me gusta ese término) casi nunca hay un armador, alguien que se cargue el equipo al hombro, casi siempre todos trabajan para el equipo y no hay una estrella descollante, TODOS se esfuerzan por igual y corren por igual. Pero tal vez ese sea el problema. Me cuesta creerlo, pero a la vez cada día estoy más convencida por las cosas que he venido viendo en distintos campeonatos, que a los equipos chicos les cuesta asimilar su potencial y su tarea al final de los campeonatos y se caen inexplicablemente. Les pasó a muchos y como ejemplos cercanos pongo al San Luis de México, que después de pelear posiciones de descenso, llega a la final con el Pachuca, final que pierde por 1-0 en el global. Y aquí en el Perú el Bolognesi de Tacna estuvo a punto de lograr su primer campeonato luego de ascender 2 años atrás, y cayó 2-0 en la última fecha ante un rival que no se jugaba nada.

Bueno, lo peor de todo esto es que deja una sensación de desazón agria en sus hinchas, porque ovbiamente no les gusta que después de estar tan cerca de la gloria se queden sin nada. Es difícil recuperar el espíritu del equipo después de eso, y el destino que les queda es casi siempre el descenso o perderse entre la mitad de la tabla. Sin embargo, también hay soluciones. Pienso que si los jugadores de esos equipos han nacido en la misma ciudad, se sienten plenamente identificados con el equipo y trabajan para él, puede haber resultados positivos. No se necesitan grandes jugadores para lograrlo. Solo gente comprometida. Porque al final, si tienes a un jugador de otra ciudad o de otro país, o peor, hincha de otro equipo, qué le importará no ganar un campeonato cuando sus objetivos son otros y sus sueños otros.

Bien, para terminar, me gustaría que el Schalke, el Stuttgart o cualquiera de los equipos "chicos" de Alemania campeone, no por dar la contra, sino por ver de qué están hechos y si tienen garra para luchar por cambiar la historia.